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Padre, te pertenezco.
Te doy gracias Padre, porque has escuchado mi oración.
Yo sé que siempre me escuchas. Juan 11, 41-42.
Hijo, te pertenezco.
¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho sin compadecerse del hijo de sus entrañas?
Pues bien, aunque hubiese alguna mujer que se olvidase, Yo nunca me olvido de tí. Isaías 49, 15.
Levantándose partió hacia su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vió y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y abrazándolo, le cubrió de besos. Lucas 15, 20.
Año
del Padre. Queríamos participar
nuestra entrega y compromiso
de amor y servicio a Dios, y
así surgió esta producción, que
tiene una ternura y un sabor
de hogar celestiales. |